lunes, diciembre 12, 2011

Fin de semana en la Bahía de Cádiz



A ver. Hace muy poco tiempo de este viaje. Lo tengo todavía muy fresco y me cuesta cogerle el punto positivo, pero.... ¡lo voy a intentar!

26-27 de noviembre. Decidimos irnos el fin de semana por ahí. Me decanté por el Puerto de Santa María para el primer día, y Cádiz para el segundo. Nos alojamos el El Puerto. Está cerca y es más barato para alojamientos que Cádiz. Busqué un apartahotel por el tema de la comida, sobre todo para la cena. Con los niños es siempre más cómodo. Después del todo el día dando vueltas, les das una duchita y preparas cualquier cosa para la cena. Como los Mercadonas abundan allá a donde vayas, decidimos prerapar la maleta (¡una para los cuatro, señores!), el carrito, un patín para Manuel de esos que se enganchan en la sillita de paseo (préstamo de una amiga a la que estaré eternamente agradecida porque el invento funcionó que da gusto), las cámaras de fotos, video y demás, y ¡¡¡a pasar el finde fuera!!!

Nos alojamos en la Casa de lo Leones. Una casa palacio restaurada que está incluida en la lista de monumentos del Puerto. Preciosa. Y barata, para nuestra sorpresa. Para quien le interese, dejo enlace:
http://www.casadelosleones.com/2011_ESP/hotel.php



La verdad es que el fin de semana fue, cuanto menos, curioso. Primero: Una de los problemas a los que nos enfrentamos las personas que nos gusta viajar ligeritas de equipajes, es que se nos pueden olvidar cosas. En este caso, fue una de las importantes: se me olvidó meter una muda para los niños. Lo que leéis. Increíble como afectan los partos a la memoria (aquellas madres que lean esto, entenderán perfectamente de lo que estoy hablando). Prácticamente dejamos la memoria en el paritorio, junto a la placenta. Pero en fin, como íbamos a  estar un día solo, y mis hijos no son de mucho mancharse, pues le quité algo de importancia, y mi lucha comenzó por interntar que ese día no se revolcasen demasiado. Ni se tirasen comida encima. Parecía yo una de estas madres pesadillas: no te revuelques, niño; no te vayas a manchar.... que se le ha "olvidao" la ropa a la "despistá" de vuestra madre.... Y pregunto yo ahora: ¿Qué es lo que ocurre cuando no quieres que una cosa suceda? O mejor dicho: ¿ Qué creéis vosotros que hacen los niños justo cuando no tienes ropa para cambiarlos, cuando no son de mancharse mucho? ¡Acertásteis! ¡¡Mancharse todo lo que puedan!! Pasar las mano por la pared y ponerse el puño la camiseta interior negra como el carbón, tirarse el yogurt encima... cosas así, sin importancia.... En fin...




Que después de soltar las maletas y todo lo que conlleva la llegada a un hotel, fuimos a dar una vuelta. La verdad es que es un pueblo muy bonito. Me gustó. A pesar de estar tan cerca, no lo conocíamos. Y me encantó. El olor de las bodegas mientras paseas por las calles (a plátanos, como dice Manuel, no se porqué...), a mar por la mañana..., la plaza de la Iglesia Mayor Prioral, preciosa... Paseito por el paseo maritimo... Me encantó. A pesar del cansancio, los despistes, el mal humor mío. Y de lo desorientada que estaba ese fin de semana. Debe ser la falta de costumbre, porque no sabía donde estaba ni con un plano en la mano. La edad, que pasa factura.... Supongo....




A la mañana siguiente decidimos, como dije al principio de la entrada, ir a Cádiz. Nos levantamos a las 6 de la mañana. Muy buena horita. Decidida, por supuesto, por nuestros hijos. Un par de horas o tres más tarde, salimos a desayunar. Desayunamos en la plaza esa que comenté antes. La de Iglesia Mayor Prioral. Preciosa. Me encantó, no sé si lo he dicho todavía. Estaba desierta. Muy tranquila. Desayunamos fuera, al fresquito. También porque lo decidieron mis hijos. Después tiramos para Cádiz. Vimos muy poco la verdad. Mitad por los niños, mitad por mi desorientación plano en mano. Vueltas y más vueltas por el mismo lado.... En fin... Volveremos otro día, que esta sólo a una horita.



Y para terminar, moraleja: mmmmmmmmm, ... esto...... eeeeeeeeee.... ¡¡Pero qué bonita era la plaza!!

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