Os presento mi pequeño cuaderno de viaje, de excursiones, de salidas, .... Todo ello, por supuesto... ¡ con niños!
martes, marzo 27, 2012
El mundo de los Todo Incluido
Pues eso. Yo creo que todas las familias con niños caen en este mundo. Más tarde o más temprano. Nosotros hemos caído cuatro veces. Una sin niños (embarazada, por cierto) y otras tres con ellos. En vista de mi experiencia, procederé a comentar los puntos positivos y los negativos de dicha "modalidad vacacional".
Puntos positivos:
- Dependiendo de la zona, no suele ser muy caro, si juntamos todos los gastos que conlleva irse de vacaciones.
- Los niños suelen ir gratis en la mayoría de las cadenas hoteleras hasta los 12 años de media.
- Actividades para los niños. si a vuestros hijos les gusta (porque al mio mayor, plin), pues mira, un ratito de relax que se lleva una...
- Se puede plantear la estancia como hotel base para ver alrededores. Y si no, pues a relajarse, ya que no hace falta salir del hotel para nada.
Puntos negativos:
- Los kilos que se cogen, que te acompañan después durante todo el invierno.
- Discusiones de la pareja, porque uno siempre prefiere quedarse todo el día allí, y otro salir a conocer mundo... ¿a qué si?
- Si permaneces mucho tiempo, la comida se hace muy repetitiva.
Pero en fin, la verdad es que le veo mas puntos positivos que negativos. Yo personalmente, y normalmente (y todo lo que termine en mente) prefiero otro tipo de estancias, pero tengo que reconocer que para los niños está muy bien. Y si estas embarazada (como la penúltima vez que fuimos), ni te cuento. Con barrigona y calor no apetece otra cosa la verdad. Y que te lo den todo hecho, es muy tentador.. En fin, que todo depende...
Pero bueno... No nos creamos que por estar en el hotel sin hacer nada, no conlleva ciertos aprendizajes. Mi marido y yo aprendimos el año que yo iba embarazada de Santiago que la playa tiene mucha arena y que el agua se mueve. Nos lo tuvo que explicar Manuel. Pero todo tiene su explicación, no os creáis...
Todo comenzó nada más llegar al hotel. Manuel empezó: quiero playa, quiero playa, quiero playa.... Y nosotros: después de comer bajamos... Total, que si no no los repitió 500 veces, no lo hizo ninguna. Por la tarde, cumplimos lo prometido: bajamos a la playa. Total. Que el hotel dónde estábamos tenía dos bajadas a la playa: una acondicionada, con escaleras y eso (que nos pillaba un poquito más alejada de la habitación) y otra en plan burro, sin escalera, cuesta abajo, con peñascos y esa cosas. Y decidimos bajar por ésta. Todos sabéis ya a estas alturas que Manu no es mu ducho en agilidad y todo lo que requiera coordinación psicomotriz. Así que allí estábamos, con nuestras chanclitas, cubitos y demás, bajando por la cuesta. De pronto, vemos al niño murmurando algo. Poniendo atención, logramos entender lo siguiente: "¿Yo no quería playa? ¡Po toma playa!" Esto en boca de un niño de tres años es para partirse. Cosa que hicimos. No pudimos parar de reír hasta pasado un buen rato.
Así que para no bajar más a la playa, el niño ponía esa excusa: "No me gusta la playa. Tiene mucha arena y además el agua se mueve. No me gusta". En fin... que no bajamos más a la playa. Nos quedamos en la piscina, que ni había arena, ni se movía el agua...
Moraleja: Me parto con las ocurrencias de los niños. Y lo más gracioso , es que son de una lógica aplastante...
domingo, marzo 18, 2012
El día del padre.
Se me vienen a la memoria estos días los viajes que hacía con mis padres de pequeña. Esos viajes interminables en un Ford Fiesta, de 5 horas para llegar a Granada o a Málaga. El echarte a dormir hasta que llegáramos... El parar mil veces por el camino, para vomitar, entre otras cosas... Me mareaba muchísimo de pequeña. Suerte que mis niños no lo han heredado. El pasar por túneles (señal de que estábamos llegando a Málaga, ya), o pararnos a desayunar en una venta enfrente de una cuevas, camino a no recuerdo dónde.
Una época en la que se viajaba sin estar amarrados a una silla, y cuando en el coche cabían el doble de las personas permitidas. Una época en la que cuando se viajaba se llevaban hasta los cartones de huevos y las bombonas de butano (que hay que ser bruto...). La baca repleta. ¿Os acordáis?
Si hay algo que me gusta, es la memoria olfativa, no se si se dice así, por cierto. Pero recuerdo con un cariño increíble el olor al césped y la piscina de los apartamentos dónde veraneábamos... El olor a la playa... Los chiringuitos... El recuerdo de un terremoto pequeñito mientras estábamos en la playa... Nerja en plena época de Verano azul... Visita a las cuevas...
Y después todas y cada una de las salidas que hacíamos, que no eran pocas.
He leído por ahí una frase que dice así: " La vida misma es el viaje que menos apreciamos". ¡Verdad verdadera! Y lo malo es que empezamos a apreciarla cuando nos falta. Que hasta para eso somos tontos... No saber apreciar las cosas, hasta que no disponemos de ellas. En lugar de disfrutar de todos y cada uno de esos momentos, que no se repetirán...
En este día del padre, no me queda más que recordar lo que no nunca volverá. Esos viajes... Esos olores... A sus protagonistas...Sobre todo a uno. Que emprendió su último viaje demasiado pronto para mi gusto. A ver que prisa tenías, hombre... En noviembre de este año, harán 20 años desde que te fuiste. Desde aquí, papá, se te echa de menos... ¡Feliz día del padre!
Moraleja: ¡A vivir, que son dos días!
domingo, marzo 11, 2012
"A coger castañas"
Para una pareja de amigos y nosotros, ir "a coger castañas" se traduce como: "vamos a la sierra de Aracena a echar el día o el fin de semana". Lo de coger castañas, es una excusa, ya que coger lo que se dice coger, solo hemos cogido un año. Y poquitas, para no faltar a la verdad. Pero bueno, se ha convertido en una especie de costumbre, a la que recurrimos desde hace ya unos años. Los dos primeros años fuimos con dos niños, y luego se fue sumado a niño por año... Por cinco vamos ya... Aunque este año nos la hemos saltado. No tenemos perdón....
El plan que llevamos siempre es el mismo: vamos a echar el día, damos una vuelta, comemos en algún sitio y nos vamos a casita; o bien quedarnos a pasar el fin de semana. Las dos veces que nos hemos quedado ha sido en el hotel Aracena Park, que dispone de habitaciones y de casitas equipadas.
La verdad es que no somos muy delicaditos en cuanto a que los niños duerman en camas aparte, así que en una casa para 4, nos metemos 8 y no pasa nada de nada, os lo aseguro... A compartir camas...
La última vez que fuimos, en enero de 2011, propuse ir el domingo, cuando dejáramos el hotel a Cortegana, a visitar el castillo. No lo puedo evitar... Me gusta más un monumento que yo que sé... y allí fuimos. Como siempre, visita muy recomendable. Además Manuel estudiaba en el cole los castillos y le encantó. Y yo quedé como una madre superestupenda que completa los estudios de los niños, jeje. La entrada cuesta 1.50 los adultos, es barato y merece la pena. Está totalmente restaurado y muy cuidado.
El toque divertido aquí fue que los niños se asustaron cuando vieron las armaduras, ahí quietas, mirándolos. Los pobres las miraban de reojo, como diciendo: "A ver que van a hacer éstas..." Después se llevó mi marido toda la visita asustándolos en plan: "¿Quién está ahíiiiiiii?", cada vez que pasaban por una puerta o un lugar oscuro. Hasta que lo pillaron, claro...
Desde la torre, hay unas vistas....
Pues nada, que otra recomendación hecha. La verdad es que toda la Sierra de Aracena es estupenda, y todos los pueblos merecen ser ver visitados. A mi todavía me queda mucho por ver...
Moraleja: Aunque hay veces que apetece quedarse en casita los fines de semana, la verdad es que los niños están mejor fuera... Así que ¿por qué no movernos?
martes, marzo 06, 2012
Cuadernos de viaje.
Casi al mismo tiempo de comenzar yo el blog, se me ocurrió la idea de que Manuel también llevara su propio "Cuaderno de viaje" (rústico como él solo...), claro que adaptado a la edad suya. Pensé en que sería curioso, como todavía no escribe bien, pero casi, casi, (orgullo de madre, de que le vamos a hacer, no me puedo quedar callada...), que plasmara en dibujos, lo que le llamara la atención de todos los viajes que íbamos haciendo.
Lo estrenamos, pues, el fin de semana que fuimos a El Puerto de Santa María. Este viaje lo hicimos a finales de Noviembre, y la verdad es que lo que más me ha llamado la atención es lo que ha avanzado lecto-escrtura. En esta foto puse yo el lugar, y lo demás era dictándole las letras. Así quedó.
La siguiente vez que hicimos un viaje fue a Guadalupe, como todos sabéis, a principios de febrero, y esta vez él iba escribiendo sólo (pensando las letras, como él dice), lo que se le iba ocurriendo. Tal que así.
EL procedimiento es el siguiente: se mete el cuaderno en la maleta (que para un par de folios, siempre hay sitio) junto a un set básico de lápices. Después en el hotel ya, por la noche, a poder ser después de bañaditos, con pijamas puestos y repeinados de tal forma que parezcan buenos, se les da el cuaderno y se dictan las instrucciones: poner lugar y fecha (si el niño no sabe, pues se lo ponemos nosotros, que algo tendremos que hacer) y se les dicen que dibujen lo que más les haya gustado, lo que ellos quieran. Y se les deja libres...
Así que nada, sólo quería mostraros esto, para que os animéis ha hacerlo con vuestros hijos. Es curioso ver lo que en realidad les llama la atención. Ver con lo que se quedan del viaje. En el caso de mi hijo, no me sorprende, la verdad: le llama atención lo que es el hotel en si... ¿Me saldrá hotelero de lujo y nos sacará de la ruina? Ja, ja, ja. Todo es posible. Cosas más raras se ha visto...
jueves, marzo 01, 2012
Viaje a la Prehistoria.
Aprovechando que Manuel en el colegio está estudiando la Prehistoria (cosa que yo hice muchooo más mayor, no con 4 años), decidí llevarlo a visitar los Dolmenes de La Pastora y de Matarrubilla, en el pueblo de Valencina de la Concepción, aquí en Sevilla. En un principio, había pensado en los dolmenes de Antequera. Pero éstos están más cerquita, la verdad. Era una de las visitas que tenía pendiente desde antes de tener niños, así que no me lo pensé dos veces y lo planeé.
La visita comienza en la Casa de la Cultura de Valencina. Allí nos ponen un audiovisual, cortito, vemos la sala, configurada como Museo (pequeñito, pero declarado Museo, al fin y al cabo). Después un vigilante te indica dónde está el Dolmen de la Pastora, que es el que primero se visita, y después él llega para abrirlo.
Visto así, mucha pinta de dolmen no tiene, la verdad. Pero nunca hay que juzgar las cosas por las apariencias. Si fuera así, el segundo que visitamos, el de Matarrubilla, tiene pinta de casetilla de la luz, así que... La verdad es que está bastante bien preparado para visitar, con iluminación instalada y eso. Pero no lo pudimos ver así. El vigilante, con cara de resignación, nos comentó que había robado las placas solares que dan luz, y que teníamos que apañarnos con dos linternas. Grandes al fin y al cabo, pero no es lo mismo, jeje. Así que primero entraron otras personas que venían el grupo, y nos quedamos nosotros para el final. Mientras estaba el grupo dentro, nos contó lo de las placas. Por lo visto, el año pasado robaron las de Matarrubilla, que está un poco más escondida en medio del campo, y este año la de éste. En fin, que lo roban todo...
Llegó nuestro turno. La advertencia del vigilante fue: cuidado con la cabeza. Ventaja de los niños, no tenían que agacharse. La verdad es que siente un poco de claustrofobia. Es un corredor bastante largo, bajo y estrecho. Así que catalogaré la visita como no apta para personas con claustrofobia. Al final está la cámara, que allí si que nos podemos poner de pie. No es muy grande, pero es un alivio.
Después de llevarnos un rato dentro hablando, haciendo fotos y demás, salimos, y le pregunté al vigilante si podíamos visitar el otro. Nos dijo qué sí, Nos indicó el camino, y nos dijo que le esperáramos allí.
El de Matarrubilla es más corto , pero también más alto, así que la sensación de claustrofia en menor. En la cámara tiene como un altar, por aquello de las ofrendas, supongo... También nos entretuvimos un ratillo allí. Lo que nos entretenemos con cualquier cosilla..., jajaja.
Para terminar, más que una moraleja, voy a rebelarme. No vale atentar contra el patrimonio histórico y cultural, hombre... que nos cuesta dinero a todos... Si queréis una placa, pues la compráis, como todo hijo de vecino... y si robáis para venderla, más delito tenéis todavía...
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