Os presento mi pequeño cuaderno de viaje, de excursiones, de salidas, .... Todo ello, por supuesto... ¡ con niños!
miércoles, noviembre 23, 2011
Viaje al pasado I: Córdoba.
Remontémonos unos años atrás.... finales de febrero del año 2009. Me estrenaba como madre viajera con niños. Bueno, con uno sólo. Con Manuel. Habíamos salido en plan ir a pasar el día a...., pero en plan vamos a algún sitio a hacer turismo y visitar cosas, era la primera vez. Fuimos tres día.
Nos decidimos para este estreno la ciudad de los Omeyas: Córdoba. La verdad es que pasear por sus calles con un bichillo de casi dos años, a su pasito, fue una experiencia única. Y desesperante. Decir a todo esto, que nosotros solemos llevarnos el carrito para que le de el aire, al pobre, por no tenerlo aquí encerrado. Para gastarle un poco las ruedas. Para que conozca mundo. Porque usarlo, lo que se dice usarlo, lo hemos usado bien poco. Mis hijos han debido desarrollar alguna alergia a ir sentado paseando o algo así. A los carros y a las cunas. Pero eso es otra historia....
Como no sabíamos cómo iba a desarrollarse el viaje de hora y media en el coche, decidimos ir en tren. Así el movimiento del pequeño era más ilimitado. La verdad es que al poco tiempo de salir, se quedo dormido, así que mucha lata no nos dio. Y esta se sorpresa repitió durante los tres día que estuvimos allí: se portó estupendamente. El primer día nos dedicamos a ver el Alcázar de los Reyes Cristianos, en plan tranquilo. También cruzamos el Puente Romano. Debo decir que esta última misión nos costó como una hora. Un hora para cruzar un puente. Y nos es que el Guadalquivir sea tan ancho... No es que el puente sea tan largo. Es que mi hijo iba despuntando maneras en lo que os comenté en otra entrada: iba entrenado su tranquilidad innata. Daba tres pasitos y miraba las hormiguitas; daba otros tres y les echaba agüita... En fin, todo un ejercicio de paciencia. Yo creo que lo hacen por nuestro bien. No es maldad... Es para que aprendamos a controlarnos, a ser pacientes.
El segundo día visitamos la Mezquita (para quien no la haya visitado, decir que entre las 8.30 y 10.00 es gratis) y nos llegamos a Medina Azahara, a unos 12 km de la capital. Precioso, no puedo decir otra cosa. Ya la visitamos mi marido y yo cuando novios, y esta segunda visita no tuvo nada que ver. Más cansada, la verdad. Pero sorprendentemente la recuerdo con más cariño. Lo malo de la visita fue la vuelta. Para quién no hay ido, decir que todo el recorrido a la ida es cuesta abajo. Y para a la vuelta, pues lógicamente, cuesta arriba. El niño se quedo dormido y tocó subirlo en brazos, ya que el carrito por ahí no se podía meter. Decir también que la alergia no se mostraba si lo metías dormido por un ratito... La tarde la pasamos paseando por el centro: esas calles, patios, flores... que más decir.
El tercer día, que fue solo por la mañana, nos fuimos al Zoo. La primera vez que lo visité fue de pequeña. Pero lo encontré muy cambiado. La verdad es que a los tres nos gustó la visita. Después cogimos el tren de vuelta a casita. La verdad es que pasan rápido tres días. Y que les sacamos provecho también.
Pues para teminar, como siempre moraleja: Ejercicio de paciencia. De hecho se me viene a la cabeza un dicho que dice: "Todo adulto necesita un niño para aprender. Así aprenden los adultos". Más verdad no hay.
viernes, noviembre 04, 2011
¡Tierra a la vista!
Aprovechando tres días que nos cogimos un todo incluido en Cartaya el pasado mes de septiembre, decidimos llegarnos a Palos de la Frontera para ver el Muelle de las Carabelas. Allí está recreado el puerto de dónde partieron Colón y los suyos en busca de las Indias, con las réplicas de los barquitos que estuvieron expuestos durante la EXPO´92.
Antes de seguir, comentaros brevemente cómo es mi hijo mayor. Es necesario para comprender lo que os voy a contar a continuación. Es cagón. En una palabra. Me explico: si tiene que subir, o sobre todo, bajar una escalera, se lo piensa. Porque ademas de cagoncete, es algo flojillo. Y direis: "Que madre más mala.... cómo habla del niño... Menos mal que es su hijo, si no...". Para compensar, decir que esta falta de talento en lo que al ámbito de la psimotricidad gruesa se refiere, lo suple de una forma desproporcional en el ámbito de la verborrea. Es decir, te pone la cabeza como un bombo en dos segundos. Y también en talento para ganarse cosas llamándome bonita y preciosa más de dos o tres veces al día, o para decirme cuando estoy enfadada por lo que sea: "¿Sabes lo que te hace falta, mamá? Un beso mio." Y plantarme un besazo en la cara que pa´ qué. ¿A que no soy tan mala madre?, jejeje A lo que iba, que me enrollo.
Entramos en muelle y para empezar nos subimos a la "Santa María". Yo iba con el pequeño en brazos, que estaba dormidito. Así que me quedé sentada en el sitio ese donde están las cuerdas en los barcos (como podéis comprobar, no poseo la verborrea de mi hijo de cuatro años). Pues bien, fue pisar el niño el barco, y empezar a correr y a subir por las escaleras como si hubiera nacido en uno de ellos. Y juro que no fue así, que nació en un hospital, como casi todo el mundo. El que tuvo que desplegar toda su forma física fue el padre, subiendo y bajando escaleras detrás del niño, cual gorila en la selva. Alucinado estaba yo.
Después de ver las otras dos y repetirse el mismo cuadro, nos fuimos a dar un paseo por alrededor del barco, donde hay reproducciones de un poblado indio, con sus casas y con estatuas de los nativos. Cuando vimos las estatuas le dijimos al niño, (Manuel para amigos y familiares,que ya es hora de que le ponga nombre a la criatura, que lo tiene, y muy bonito, además), que si se quería hacer una foto con las estatuas. El respondió de después. Cuando llegamos a las últimas, se lo repetimos, a lo cual contestó:" ¿Sabes? Yo creo que es mejor que le hagas la foto a la estatua sola..." Daban un poco de yuyu, la verdad....
Cosas negativas del viaje: haberlas, húbolas. Relegadas en el olvido quedaron...
Moraleja de la historia: los niños cada día te sorprenden más. Y una que cree que los conoce porque los ha pario...
miércoles, noviembre 02, 2011
Por la Sierra de Aracena
Aire puro.... (respiro hondo) ..... "¿Cuándo vamos a llegar?".... (respiro más hondo aún).... Mirar el paisaje, relajante.... (vuelvo a respirar).... "Papá, ponme "Say , say"".... (título de canción que quién la adivine, le regalo al niño)... (ahora respiramos hondo el padre y yo)... Reparto galletitas, mientras comen, están callados....
De pronto, el cartel: "Villa turística de Fuenteheridos". Llegamos a nuestro destino. Tras hora y media de camino, ya hemos llegado. Nuestra misión: coger castañas. Otra de las ideas que llevaba, era hacer una pequeña ruta por los pueblos de alrededor. Todo dependiendo, por supuesto, de lo cansado que estuvieran los niños.
Bajamos del coche. Ahora es cuando empieza la aventura de verdad. Mientras el padre va con el mayor y mi hermana por ahí a ver que encuentran (esta vez, vinimos con refuerzos, cosa útil si además de dar vueltas pretendes echar algunas fotos), yo decido, gran idea la mía, quedarme con el pequeño cerca del coche, ya que para un niño de un año recién cumplidos, ir por campo andando es como ir borracho.
Como es normal, la primera idea de mi hijo, es meterse todo lo que vea en la boca. Y mientras más asqueroso mejor. Me quedé por ahí con él, analizando y observando familias que llegaban, con las abuelas incorporadas, a lo mismo que nosotros. Situaciones cómicas hubieron a miles. Tras media hora o así, la situación cómica a destacar no fue protagonizada por las abuelas, ni por mis niños.... sino por la tita en cuestión. No había forma de que bajara de la montañita a a la que se había subido. Tras varios intentos, y después de que rodaran castañas por la cuesta, bajó.
El siguiente pueblo a visitar fue Almonaster la Real. Había oído hablar de la mezquita de allí, y pensamos en llegarnos. Así que montamos a los niños en el coche y tiramos para allá. 20 minutos de coche, con curvas cerradas. No me puedo quejar de cómo se portaron. Como unos campeones.
Como nota final, me quedo con una historieta con moraleja protagonizada por mi hijo mayor, antes de salir de la mezquita:
" A la entrada de ésta, hay una fuente. Dentro de ella, monedas que tira la gente para pedir deseos. La tita le dice al enano : "Coge una, tírala y pide un deseo". Coge una monedita, y la tira dentro. Mi hermana le pregunta: "¿Qué deseo has pedido?". El enano responde, encogiéndose de hombros:
" Venir aquí otra vez" ".
Me quedo con esto. Y por supuesto, con los montaditos de jamón y de queso que cominos de vuelta a Fuenteheridos. El mirador de Alájar lo dejaremos para otro día. Por hoy, ya está bien. Aprovechando la hora de la siesta, tomamos el camino de vuelta.
Y una que se cree que los niños no disfrutan con estas cosas.... Me parece a mi que quien se agobia con tonterías es una....
De pronto, el cartel: "Villa turística de Fuenteheridos". Llegamos a nuestro destino. Tras hora y media de camino, ya hemos llegado. Nuestra misión: coger castañas. Otra de las ideas que llevaba, era hacer una pequeña ruta por los pueblos de alrededor. Todo dependiendo, por supuesto, de lo cansado que estuvieran los niños.
Bajamos del coche. Ahora es cuando empieza la aventura de verdad. Mientras el padre va con el mayor y mi hermana por ahí a ver que encuentran (esta vez, vinimos con refuerzos, cosa útil si además de dar vueltas pretendes echar algunas fotos), yo decido, gran idea la mía, quedarme con el pequeño cerca del coche, ya que para un niño de un año recién cumplidos, ir por campo andando es como ir borracho.
Como es normal, la primera idea de mi hijo, es meterse todo lo que vea en la boca. Y mientras más asqueroso mejor. Me quedé por ahí con él, analizando y observando familias que llegaban, con las abuelas incorporadas, a lo mismo que nosotros. Situaciones cómicas hubieron a miles. Tras media hora o así, la situación cómica a destacar no fue protagonizada por las abuelas, ni por mis niños.... sino por la tita en cuestión. No había forma de que bajara de la montañita a a la que se había subido. Tras varios intentos, y después de que rodaran castañas por la cuesta, bajó.
El siguiente pueblo a visitar fue Almonaster la Real. Había oído hablar de la mezquita de allí, y pensamos en llegarnos. Así que montamos a los niños en el coche y tiramos para allá. 20 minutos de coche, con curvas cerradas. No me puedo quejar de cómo se portaron. Como unos campeones.
La mezquita preciosa. El pequeño, amarrao, porque el terreno no daba para más.
Como nota final, me quedo con una historieta con moraleja protagonizada por mi hijo mayor, antes de salir de la mezquita:
" A la entrada de ésta, hay una fuente. Dentro de ella, monedas que tira la gente para pedir deseos. La tita le dice al enano : "Coge una, tírala y pide un deseo". Coge una monedita, y la tira dentro. Mi hermana le pregunta: "¿Qué deseo has pedido?". El enano responde, encogiéndose de hombros:
" Venir aquí otra vez" ".
Me quedo con esto. Y por supuesto, con los montaditos de jamón y de queso que cominos de vuelta a Fuenteheridos. El mirador de Alájar lo dejaremos para otro día. Por hoy, ya está bien. Aprovechando la hora de la siesta, tomamos el camino de vuelta.
Y una que se cree que los niños no disfrutan con estas cosas.... Me parece a mi que quien se agobia con tonterías es una....
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