De pronto, el cartel: "Villa turística de Fuenteheridos". Llegamos a nuestro destino. Tras hora y media de camino, ya hemos llegado. Nuestra misión: coger castañas. Otra de las ideas que llevaba, era hacer una pequeña ruta por los pueblos de alrededor. Todo dependiendo, por supuesto, de lo cansado que estuvieran los niños.
Bajamos del coche. Ahora es cuando empieza la aventura de verdad. Mientras el padre va con el mayor y mi hermana por ahí a ver que encuentran (esta vez, vinimos con refuerzos, cosa útil si además de dar vueltas pretendes echar algunas fotos), yo decido, gran idea la mía, quedarme con el pequeño cerca del coche, ya que para un niño de un año recién cumplidos, ir por campo andando es como ir borracho.
Como es normal, la primera idea de mi hijo, es meterse todo lo que vea en la boca. Y mientras más asqueroso mejor. Me quedé por ahí con él, analizando y observando familias que llegaban, con las abuelas incorporadas, a lo mismo que nosotros. Situaciones cómicas hubieron a miles. Tras media hora o así, la situación cómica a destacar no fue protagonizada por las abuelas, ni por mis niños.... sino por la tita en cuestión. No había forma de que bajara de la montañita a a la que se había subido. Tras varios intentos, y después de que rodaran castañas por la cuesta, bajó.
El siguiente pueblo a visitar fue Almonaster la Real. Había oído hablar de la mezquita de allí, y pensamos en llegarnos. Así que montamos a los niños en el coche y tiramos para allá. 20 minutos de coche, con curvas cerradas. No me puedo quejar de cómo se portaron. Como unos campeones.
La mezquita preciosa. El pequeño, amarrao, porque el terreno no daba para más.
Como nota final, me quedo con una historieta con moraleja protagonizada por mi hijo mayor, antes de salir de la mezquita:
" A la entrada de ésta, hay una fuente. Dentro de ella, monedas que tira la gente para pedir deseos. La tita le dice al enano : "Coge una, tírala y pide un deseo". Coge una monedita, y la tira dentro. Mi hermana le pregunta: "¿Qué deseo has pedido?". El enano responde, encogiéndose de hombros:
" Venir aquí otra vez" ".
Me quedo con esto. Y por supuesto, con los montaditos de jamón y de queso que cominos de vuelta a Fuenteheridos. El mirador de Alájar lo dejaremos para otro día. Por hoy, ya está bien. Aprovechando la hora de la siesta, tomamos el camino de vuelta.
Y una que se cree que los niños no disfrutan con estas cosas.... Me parece a mi que quien se agobia con tonterías es una....


No hay comentarios:
Publicar un comentario