domingo, enero 15, 2012

Viaje al pasado III: Vejer de la Frontera.





Junio 2009. Pues sí. Decidimos estrenarnos con este viaje en el mundo de los Todo Incluidos. En realidad ya nos estrenamos estando yo embarazada de Manuel (que fatiguita de viaje...), pero esta fue la primera con niños. Nos alojamos una semana en Conil de la Frontera, en Cabo Roche. El hotel se sitúa en un acantilado, con calita propia. Un lujo de sitio. Dejo enlace para interesados.

http://www.confortelhoteles.com/es/hotel-calas-de-conil-cadiz/


Durante la semana, a parte de tumbarnos a tomar el sol lo que nos dejó el tiempo (nos lluvió y venteó), nos paseamos todo lo que pudimos los alrededores. Nos centramos en Vejer de Frontera, Cabo Trafalgar y Conil de la Frontera, por supuesto. Me centraré en esta entrada en Vejer. Cabo Trafalgar los dejaré para otra.




Que preciosidad de pueblo, por favor.... Debo decir que ese fue uno de los día de viento y lluvia. Un viento..... Y un frío.... en pleno junio.... En el sur.... Para los que no sean del sur, decirles y advertirles que eso del sol de Andalucía es una mentirijilla para atraer el turismo (jijiji) Ya en serio, ¿hay algo que de más coraje que la semana antes de iros de vacaciones a un hotel, en plan sol y playa, haga una temperatura y sol de agosto, y el día antes de iros se ponga todo como se puso? Noooooooo. Pues nos suele pasar. Atraemos la lluvia... Aún así, reconozco que los pueblos blancos tiene su encanto en días nublados.




¿ Veis la fotografía de arriba? Decir que sobornamos al gato para que posaran para nosotros...

La verdad es que, como todos los viajes con Manuel de pequeño, es que fue un día supertranquilo. Sólo que al no llevar carrito (tenia Manu dos añitos y poco), las cuestas arriba se hacían interminables y cansadas. Todo el tiempo con el niño en brazos... Pero bueno, las vistas y el pueblo lo merecían.



Moraleja:  Al pie de la fotografía de arriba, abramos las puertas de nuestras mentes y viajemos a los sitios más cercanos que tengamos... Que nos olvidamos de ellos tontamente. 

jueves, enero 12, 2012

Otro clásico: día de parque + Cabalgata de Reyes.







Todos los años, la Cabalgata de lo Reyes Magos la vemos en mi pueblo. Este año cambiamos. Quedamos con unos amigos para ver la de Sevilla. La vimos a la salida. Pero antes de verla, quedamos para comer en el Parque de María Luisa y dar un paseo. Con los días que están haciendo... Después echaremos de menos la lluvia. Pero como no podemos hacer nada para que llueva, (sólo la Danza de la Lluvia, pero no está probado científicamente que eso funcione), pues disfrutar del buen tiempo, se ha dicho.





Santiago no había estado nunca en el parque y me hacía ilusión que viera las palomas y le diera de comer. Era viernes, así que seguro que comerían. Las pobres, los fines de semana están hartitas. Disfrutó como un enano. Corría detrás, les tiraba la comida... Y yo creo que disfruté yo más que el viéndole soltar carcajadas.

Después nos sentamos en un banco a comer. La verdad es que comer comer, los niños comieron poco. Prefirió correr y jugar con las hojas de los árboles. Normal. Yo también lo prefería cuando tenia 4 y 1 año...




En fin... Mini-salida en la que se lo pasaron bomba, disfrutaron y yo más viéndole a ellos.

Moraleja: Ver la carita de tus hijos viendo a los Reyes Magos y arrastrándose por el suelo a carcajadas, no tiene precio. Disfrutemos entonces de ellos, que se hacen mayores muy pronto... ¡¡¡Y entonces los querré regalar de verdad!!!

sábado, enero 07, 2012

Un clásico: Pasar el día en el campo.




Pues si. Buen tiempo, solito... Apetece estar todo el día fuera. Así que decidimos ir a pasar el día en el campo. En plan tortilla de patatas y filetes empanados. A tomar el sol, comer, y que los niños se revuelquen y ensucien todo lo que puedan y más. Y que se cansen... Mucho... Fijamos como fecha el 4 de enero. Lugar: Villaverde del Río.

El merendero se llama "Mesa Redonda". Precioso. Tiene arboles, mesas y un río que pasa por allí, pero que no supone ningún peligro para los nenes, desde la ubicación de las mesas. Tienen sitio para correr y saltar sin llegar al río. Me gustó. Sobre todo por el pequeño, Santiago, que al ser tan pequeño tiene la obligación y el derecho de no obedecer nunca a lo que se le diga. Y a caminar al lado contrario al del resto de la gente que estemos. Lo pude soltar tranquila.



La verdad es que el día fue todo relax. Fuimos con una pareja de amigo y sus niños. Con cinco nos juntamos. Pero soy de la opinión de que mientras más niños haya, menos lata dan. Se entretienen solos. Y así fue. Estuvieron tranquilos. Con sus cosas y dilemas, como niños que son, pero tranquilos. También quiero destacar lo que puede dar de sí las hojas de los árboles y un palito. Pueden estar horas. Tanta Nintendo ni "ná" de "ná"...


Recalco. Día tranquilo, en un lugar pecioso. Entrada sin moraleja. O si...: Dejémonos de tantas nuevas tecnología y electrónica, y a salir más al campo. He dicho.